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ABUNDAN PRUEBAS FEHACIENTES EN APOYO DE LA SOBERANÍA TERRITORIAL DE CHINA SOBRE LAS ISLAS DIAOYU
2012/10/23

Abundan Pruebas Fehacientes en apoyo de la Soberanía Territorial de China sobre las Islas Diaoyu

Por Guo Jiping

El día 10 de septiembre, el Gobierno japonés anunció la “compra” de las Islas Diaoyu y de los islotes afiliados Nanxiao Dao y Beixiao Dao, aplicándoles la supuesta “nacionalización”. La posición solemne y las energéticas reacciones del Gobierno chino, la vehemente indignación y gran cohesión del pueblo chino así como las voces justas y el alto grado de vigilancia de la comunidad internacional asestaron un duro golpe a la actitud arrogante de la parte japonesa. Sin embargo, Japón se aferró a su postura errónea para seguir violando inescrupulosamente la soberanía territorial de China en desafío de los arreglos del orden internacional de la postguerra.

I

Que se baje la temperatura en torno a la cuestión de las Islas Diaoyu, enfocándose en los intereses generales de las relaciones sino-niponas y la preservación de la paz y la estabilidad del noreste asiático… la actitud aparentemente moderada y constructiva del Japón no puede sino desenmascarar sus verdaderas intenciones y alteraciones. El Gobierno japonés pregonaba que “no cedería ni un paso en sus pretensiones”, haciendo llamamiento a los cuatro vientos del “uso de todas las fuerzas disponibles del país para reforzar la viligancia en las aguas adyacentes de la Islas Diaoyu”. Las fuerzas derechistas del Japón amagaban con levantar instalaciones en las Islas Diaoyu en reforzamiento de la capacidad de contrarrestar a China.

La noche del 21 de septiembre fue testigo del desembarco de varios japoneses en las Islas Diaoyu. El 22 de septiembre, los grupos derechistas de Japón orquestaron en Tokyo manifestaciones contra China clamoreando “la violación de la soberanía de las Islas Diaoyu por parte de China” e incitando a “apostar de forma permanente efectivos de las Fuerzas de Autodefensa de Japón en las Islas Diaoyu”. La Guardia Costera de Japón reunió buques patrulleros provenientes de las distintas zonas de jurisdicción para acordonar las aguas adyacentes de las Islas Diaoyu, perturbando la tarea de crucero y protección de pescadores que realizaban con regularidad los buques de vigilancia marítima y administración pesquera de China en estas aguas.

Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el Primer Ministro del Japón Yoshihiko Noda se explayó contando el supuesto “fundamento jurídico” para justificar la soberanía japonesa sobre las Islas Diaoyu, afirmando la ausencia de disputas entre Japón y China en la materia. El Ministerio de Relaciones Exteriores del Japón fabricó un documento sobre la posición japonesa titulado la Verdad de las Islas Senkaku, pidiendo a sus misiones diplomáticas utilizarlo en la promoción de la posición del Japón en el exterior. Asimismo, la Cancillería japonesa pidió un aumento presupuestario de 600 millones de yenes para el próximo ejercicio fiscal, a fin de realizar campaña propagandística e investigación y estudios para la “defensa territorial”. Los medios de comunicación nipones incluso manipularon noticias a través de artimañas para falsificar la adhesión de algunos países a la posición de Japón.

La “contraataque mediática” en la cuestión de las Islas Diaoyu por parte de Japón, llena de clichés, no ofrece nada nuevo al repetir la vieja retórica de que las Islas Diaoyu forman parte inherente del territorio japonés tanto desde el punto de vista histórico como en el derecho internacional y que la “nacionalización” de las mismas tiene por objeto “mantener la administración de forma estable y pacífica”. Sin embargo, esta ronda de “contraofensiva mediática” de Japón se sustenta en los llamados “nuevos puntos de apoyo”, los que abarcan los siguientes argumentos: China no ha presentado reclamo soberano sobre las Islas Diaoyu hasta principios de la década 70 del siglo pasado; en las negociaciones tanto de la normalización de las relaciones diplomáticas sino-japonesas en 1972 como del Tratado de Paz y Amistad China-Japón, los dirigentes de ambos países no alcanzaron ningún entendimiento y acuerdo con respecto al principio de “archivar las disputas sobre las Islas Diaoyu”; las reacciones desmesuradas por parte de China ante la “compra” de las islas dieron lugar a la generalización de acciones violentas de forma que Japón se ve “amenazado” por China, entre muchos otros.

Las Islas Diaoyu forman parte inherente del territorio chino y el apoderamiento ilícito de las Islas Diaoyu de China por parte del Japón resulta ilegal e inválido. La llamada “nacionalización” de las Islas Diaoyu y los islotes aledaños de Nanxiao Dao y Beixiao Dao constituye una severa violación de la soberanía territorial de China. En el artículo titulado Cómo se tolera la venta y compra arbitraria de las Islas Diaoyu de China por ajenos, redactado por Guo Jiping y publicado en el Diario del Pueblo el 11 de septiembre, se dio a conocer en detalle la posición y principios de la parte china arriba mencionados. En el presente artículo, nos centramos en poner al descubierto lo hipócrita y absurdo pensamos en exponer la hipócrita y los absurdos de los “nuevos puntos de apoyo” de Japón a la luz de los hechos históricos y las normas del derecho internacional, a fin de discernir su maligna intención escondida.

II

Japón argumentó que hasta principios de la década 70 del siglo pasado, China no ha hecho ningún reclamo de soberanía sobre las Islas Diaoyu. Ahora, veremos cómo fue la verdad histórica.

Las Islas Diaoyu forman parte inherente del territorio chino desde tiempos antiguos, siendo incorporadas a China tan temprano como en las dinastías Ming y Qing, las cuales siempre ejercían jurisdicción sobre estas islas como las adyacentes de Taiwan. A finales del siglo XIX, Japón se apoderó ilegalmente de las Islas Diaoyu por medio de la Guerra Chino-Japonesa, imponiendo al gobierno Qing el Tratado de Shimoniseki, según el cual “se procede a ceder la Isla de Formosa (Taiwan) junto con todas las islas adyacentes a ella”, incluidas las Islas Diaoyu. En diciembre de 1941, el Gobierno chino declaró oficialmente la guerra al Japón, dando por anulados todos los tratados entre China y Japón. En la Declaración del El Cairo adoptada en diciembre de 1943, se estipuló explícitamente que “todos los territorios chinos usurpados por Japón tales como las cuatro provincias del nordeste, Taiwan y las islas Penghu debieran ser devueltos a China y se harían todos los esfuerzos por expulsar al Japón de todos los territorios codiciados y conquistados por éste a fuerza”. Según el artículo 8 de la Proclama de Potsdam de julio de 1945, “los términos estipulados en la Declaración de El Cairo han de materializarse y la soberanía japonesa será acotada a las Islas de Honshu, Hokkaido, Kyushu y Shikoku así como otros islotes que decidamos”. El 2 de septiembre de 1945, el Gobierno japonés aceptó explícitamente la Proclama de Potsdam mediante el Acta de Rendición Japonesa, comprometiéndose a cumplir al pie de la letra todos sus artículos. El 25 de octubre de 1945, tuvo lugar en Taibei la ceremonia de rendición japonesa en la provincia de Taiwan de la zona bélica de China, la que simbolizó la recuperación oficial de Taiwan por parte del Gobierno chino. China siempre insiste en que de conformidad con la Declaración de El Cairo y la Proclama de Potsdam, entre otros instrumentos internacionales, Japón la devuelva todos los territorios robados, que incluyen naturalmente las Islas Diaoyu.

El 8 de septiembre de 1951, Estados Unidos y algunos otros países suscribieron, en ausencia de China, el Tratado de Paz con el Japón en San Francisco (conocido comúnmente como el Tratado de San Francisco), hecho al que el Gobierno chino siempre se opone categóricamente. Con anterioridad a la suscripción del Tratado de San Francisco, el Canciller Zhou Enlai hizo una solemne declaración, diciendo que “sin la participación de la República Popular China en la preparación, elaboración y suscripción del Tratado de Paz con el Japón, el Gobierno Popular Central lo consideraría en todo caso ilegal e inválido indepedientemente de su contenido y resultado”. Después de suscrito el Tratado de San Francisco, el Canciller Zhou Enlai reiteró en una nueva declaración adoptada el 18 de septiembre de 1951 que “dado que el Gobierno norteamericano impuso la suscripción de un tratado unilateral con el Japón en la Conferencia de San Francisco en que no participó China,… el Gobierno Popular Central lo considera ilegal, inválido e imposible de ser reconocido”. Dicha declaración ha puesto de manifiesto que los arreglos sobre el territorio chino, con las Islas Diaoyu incluidas naturalmente, estipulados en el Tratado de San Francisco, nunca obtuvieron reconocimiento alguno por parte de China. Esta posición china resulta igualmente aplicable ante el fideicomiso ilegal de las Islas Diaoyu y los arreglos bajo la mesa que hicieron Estados Unidos y Japón con base en el Tratado de San Francisco. China ha sido consistente y explícita en su reclamo soberano sobre las Islas Diaoyu, posición que jamás se alterará.

En esa ronda de “contraataque mediático”, para salirse con la suya, Japón armó un gran alboroto en torno a algunos casos particulares que aparentemente le resultan favorables. A título de ejemplo, la parte japonesa reitera una y otra vez que en el Atlas Mundial publicado por China en 1958 y 1960 las Islas Diaoyu quedan identificadas como parte integrante del territorio japonés de Okinawa.

Hablando de los mapas, nos detendríamos a esclarecer los hechos relacionados con los mismos.

Las Islas Diaoyu quedaban incorporadas al territorio de China en los mapas tales como Liu Qiu Guo Hai Tu (Carta Náutica de Ryukyu), anexo al libro Shi Liu Qiu Lu (Registro del Enviado Imperial a Ryukyu) escrito por el enviado de la dinastía Ming Xiao Chongye en 1579 (séptimo año del reinado Wanli), Huang Ming Xiang Xu Lu (Registro del Intérprete del Augusto Ming) redactado por Mao Ruizheng en 1629 (segundo año del reinado Chongzhen de Ming), Kun Yu Quan Tu (Gran Atlas Universal) elaborado en 1767 (32º año del reinado Qianlong), y Huang Chao Zhong Wai Yi Tong Yu Tu (Atlas de la Gran Dinastía Qing) publicado en 1863 (segundo año del reinado Tongzhi).

El Mapa de las 3 Provincias y 36 Islas de Ryukyu, anexo al libro Sangoku Tsuran Zusetsu (Libro Ilustrado de los Tres Países) escrito por Hayashi Shihei en 1785, figuraba como el más antiguo documento japonés que contenía registros sobre las Islas Diaoyu. En él, las Islas Diaoyu aparecían pintadas del mismo color que la parte continental de China, lo que indicó a todas luces la pertenencia de las Islas Diaoyu a China. El Atlas de las Provincias y Ciudades del Japón publicado en 1892 tampoco incluyó las Islas Diaoyu en el territorio japonés.

En el Mapa de los Estados Litorales al Este de China, elaborado en 1809 por el geógrafo francés Pierre Lapie, entre otros, quebadan pintados del mismo color las Islas Diaoyu, los islotes Huangwei, Chiwei y la isla de Taiwan. En el Nuevo Mapa Chino emitido en Inglaterra en 1811, la China de Colton, publicado en Estados Unidos en 1859 y el Mapa del Mar Oriental de China de Hongkong a la Bahía de Liaodong recopilado por la marina británica en 1877 entre otros, las Islas Diaoyu también se hallaban identificadas como parte del territorio chino.

Es del dominio público que no se puede valerse parcialmente de determinada versión de un mapa para denegar la posición del Gobierno de un Estado en materia territorial. El Atlas Mundial citado por Japón en que las Islas Diaoyu aparecían como parte de Okinawa, se recopiló con base en los datos cartográficos de la Editorial del Diario Shen de antes de la Guerra Antijaponesa, cuando las Islas Diaoyu se encontraban aún bajo el dominio colonial nipón. Desde el ángulo del derecho internacional, un solo mapa está lejos de constituir fundamentos suficientes a partir de los cuales se reclama derechos propios o se deniega derechos ajenos. Por eso, el fundamentar el reclamo de la soberanía japonesa sobre las Islas Diaoyu sólo en el mapa mentado no es en absoluto convincente. De hecho, muchos mapas del Japón publicados antes de la década 70 del siglo pasado no tenían las Islas Diaoyu incorporadas al territorio japonés.

El hecho de que Japón recurriera a esos casos particulares infundados no hace sino demostrar que Japón se ha devanado los sesos en la búsqueda de evidencias jurídicas para apoyar la supuesta soberanía nipona sobre las Islas Diaoyu y los islotes aledaños, siendo incapaz de ofrecer algo nuevo.

¿Por qué Japón se metió en ese atolladero, enfrentando una situación tan embarazosa? La respuesta resulta muy simple. Si bien se puede fantasear con desencadenar la guerra de invasión para sojuzgar a los pueblos asiáticos; con valerse de una concepción aberrante sobre la historia para limpiarse de las atrocidades cometidas; e incluso con convertirse en un “Estado normal” en sus sueños más dulces, los hechos históricos y la verdad no se fantasean ni se fabrican. Un país que se atreve incluso a desafiar la verdad histórica, más que deshonesto, es un elemento sumamente peligroso que debe despertar la alerta y cautela de la comunidad internacional.

III

La parte japonesa sostiene que en las negociaciones tanto de la normalización de las relaciones diplomáticas sino-japonesas en 1972 como del Tratado de Paz y Amistad China-Japón, no existía entre los dirigentes de ambos países ningún entendimiento o acuerdo con respecto al principio de “archivar las disputas sobre las Islas Diaoyu”. Repasemos a continuación los documentos históricos de gran peso como el acta de la conversación.

Es conocido por todos que el fin del estado de guerra entre China y Japón y la normalización de las relaciones bilaterales se realizaron mediante el Comunicado Conjunto de 1972 y el Tratado de Paz y Amistad en 1978. Los mismos instrumentos constituyen la base jurídica bilateral con que China y el Japón resuelvan la pertenencia territorial de la postguerra.

En el artículo 3 del Comunicado Conjunto relacionado con la cuestión de Taiwan, la parte japonesa asumió el explícito compromiso de “atenerse a lo estipulado en el artículo 8 de la Proclama de Potsdam”. Asimismo, en el Tratado de Paz y Amistad también se confirma que “Japón cumple rigurosamente con los principios consagrados en el Comunicado Conjunto”. Lo clave del artículo 8 de la Proclama de Potsdam referido por el Comunicado Conjunto consiste en que “los términos estipulados en la Declaración de El Cairo han de ser materializados”, o sea, “los territorios chinos robados por Japón tales como las cuatro provincias del nordeste, Taiwan y las islas de Penghu, entre otros, deben ser revueltos a la República de China”, término claramente estipulado en la Declaración de El Cairo. Ello constituye un solemne compromiso del Japón ante China en forma de un tratado bilateral. A pesar de que el compromiso se refirió a la cuestión de Taiwan, también resultó aplicable para la solución del problema de las Islas Diaoyu, ya que éstas se hallan afiliadas a Taiwan. Cabe señalar que en la Declaración de El Cairo la referida estipulación se realizó a modo de enumeración no exhaustiva, a fin de hacer hincapié en que todos los territorios chinos robados por Japón, sea Taiwan y Penghu cedidos oficialmente mediante el Tratado de Semonoseki, las cuatro provincias del nordeste ocupadas de hecho por Japón tras la fachada de un gobierno títere, u otros territorios robados de cualquier manera, deben ser devueltos a China en su totalidad. Por eso, pese al argumento esgrimido por Japón de que las Islas Diaoyu no fueron cedidas a él como partes integrantes de Taiwan en el Tratado de Semonoseki, resulta imposible negar que estas islas fueran usurpadas de China por Japón aprovechando la Guerra Chino-Japonesa y por lo tanto deben ser devueltas a ella.

Durante la negociación y suscripción del Comunicado Conjunto y Tratado de Paz y Amistad, los dirigentes de ambos países, partiendo de los intereses generales de las relaciones bilaterales, decidieron dejar de mencionar por el momento la cuestión de las Islas Diaoyu para una futura solución. Ello no debió convertirse en una excusa que aprovechó posteriormente la parte japonesa para denegar dicho compromiso. El resolver la pertenencia territorial de la postguerra acorde con la Declaración de El Cairo y la Proclama de Potsdam, principio consagrado en los dos documentos arriba mencionados, conserva su vigencia para la cuestión de las Islas Diaoyu.

Hace poco que el Canciller japonés Koichiro Gemba citó la conversación sostenida entre los Primeros Ministros Kakuei Tanaka y Zhou Enlai en 1972 acerca de la cuestión de las Islas Diaoyu, afirmando que no se arribó a ningún consenso entre ambos países al respecto. Se transcribe a continuación el pincipal contenido de aquella conversación entre los Premieres Zhou Enlai y Kakuei Tanaka.

Primer Ministro Kakuei Tanaka: Aprovechando esta ocasión, me gustaría conocer la actitud de su país acerca de las Islas Diaoyu (llamadas “Islas Senkaku” por la parte japonesa).

Primer Ministro Zhou Enlai: No quiero tocar el tema en esta oportunidad, ya que ahora no conviene abordarlo.

Primer Ministro Kakuei Tanaka: Puesto que he venido a Beijing, el no mencionar nada sobre el tema me traería algunas dificultades de regreso al Japón.

Primer Ministro Zhou Enlai: Efectivamente. Sólo por el petróleo encontrado en su lecho, los de Taiwan ya empiezan a armar un gran alboroto en torno a esas islas y ahora Estados Unidos también piensa en entrometerse, haciendo del asunto un problema muy gordo.

La cita del Canciller Koichiro Gemba terminó hasta aquí. En realidad, Kakuei Tanaka continuó respondiendo: Bien, ya no hace falta seguir hablando del tema para dejarlo a la posteridad.

Primer Ministro Zhou Enlai: Lo dejamos para después. En esta oportunidad nos centraremos en resolver primero lo que pueda, sobre todo el tema grande y fundamental como por ejemplo la normalización de las relaciones binacionales. No quiero decir que el otro tema sea menos importante, sino que en la actualidad la normalización de nuestras relaciones constituye lo más urgente. El otro problema sólo se solucionaría con el paso del tiempo.

Primer Ministro Kakuei Tanaka: Creo que una vez normalizadas las relaciones, seremos capaces de resolver el problema que resta.

¿Cuál es el problema pendiente referido por los Premieres Kakuei Tanaka y Zhou Enlai? La respuesta resulta más que clara para los dirigentes de China y Japón de aquel entonces. A saber, el 17 de junio de 1971, Estados Unidos y Japón firmaron el Acuerdo de Reversión de Okinawa, estableciendo que la administración de las Islas Ryukyu revertiría a Japón e incluyendo a espaldas de China las Islas Diaoyu y sus islotes adyacentes en“las áreas de reversión”. El 30 de diciembre del mismo año, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China hizo una declaración subrayando que fueron totalmente ilegales los arreglos bajo la mesa que efectuaron Estado Unidos y Japón sobre las Islas Diaoyu y otras islas y que los mismos no afectarían en lo más mínimo la soberanía de la República Popular China sobre estas islas. Por lo tanto, el problema por resolver, más que algo confuso y ambiguo, se refirió concretamente a la pertenencia soberana de las Islas Diaoyu. ¿Acaso el Canciller Koichiro Gemba no logró leer el texto completo de la conversación o truncó el sentido del contexto a propósito?

En octubre de 1978, durante la visita que efectuó a Japón en calidad de Vicepremier con motivo del intercambio del instrumento de ratificación del Tratado de Paz y Amistad entre China y Japón, Deng Xiaoping expresó en la rueda de prensa posterior a la conversación con el Primer Ministro Takeo Fukuda: “Al realizar la normalización de las relaciones entre ambos países, las dos partes acordaron no tratar este problema. Esta vez cuando negociamos el Tratado de Paz y Amistad entre Japón y China, hicimos el mismo compromiso. Consideramos que de ser poco probable ponernos de acuerdo, sería más sensato eludirlo, archivando el tema por algún tiempo. Si nuestra generación no somos lo suficiente inteligente como para llegar a un acuerdo sobre el tema, confiemos en la inteligencia de la generación que nos suceda, porque será más inteligente que nosotros y encontrará una buena solución aceptable por todos para resolver el problema.” Respecto a estas palabras, de la parte japonesa no se oyó ninguna voz en contra.

Muchas personas, como el Sr. Zhang Xiangshan, quien fue asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, fueron testigos y participantes directos de esos episodios vividos en la normalización de las relaciones entre China y Japón y las negociaciones del Tratado. Además, ellos han contado públicamente esta parte de historia de modos diversos. Todo ello demuestra que la existencia del entendimiento y consenso entre China y Japón sobre el principio de dejar de lado la disputa sobre las Islas Diaoyu constituye un hecho contundente.

¿De qué no será capaz Japón si se ha atrevido incluso a alterar y denegar a sus anchos los documentos históricos certificados y borrar de forma arbitraria la verdad?

IV

Japón acusa a China por las reacciones desmesuradas que han dado lugar a una gran cantidad de acciones de violencia de forma que se siente “amenazado” por China. Estas palabras confunden por completo lo negro con lo blanco.

Abundan las evidencias históricas y fundamentos jurídicos en afrimación de la soberanía china sobre las Islas Diaoyu. Ante la farsa de la “compra” de islas orquestada por Japón, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China emitió la declaración, se dio a conocer la Declaración del Gobierno de la República Popular China sobre los puntos y líneas de base de las Islas Diaoyu y sus islotes afiliados, las Comisiones de Asuntos Exteriores de la Asamblea Popular Nacional y el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el portavoz del Ministerio de Defensa Nacional y las demás agrupaciones adoptaron respectivas declaraciones. Todo el pueblo se unió en la condena unámime contra la actuación indigna del Gobierno japonés. China ha depositado en poder del Secretario General de la ONU Ban Ki-moon la lista de coordenadas geográficas de los puntos y líneas de base y la carta marítima de las Islas Diaoyu y los islotes afiliados, presentando también a la Comisión de Límites de la Plataforma Continental la propuesta sobre los límites externos de la plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas en el Mar Oriental de China. Los buques de vigilancia marítima realizan tareas de patrullaje y ejecución de la ley en las aguas cercanas a las Islas Diaoyu en tanto que los barcos de administración pesquera también patrullan con regularidad por esas aguas, encargados de hacer cumplir la ley y brindar protección a los pesqueros. Las reacciones emprendidas por China son necesarias para salvaguardar la soberanía territorial del país, encarnando la firme voluntad y determinación de la nación china en defender su soberanía territorial y los derechos marítimos.

La parte japonesa se queja de la excesiva vehemencia con que China reacciona. ¿Acaso Japón está soñando con una China resignada y dócil ante el menoscabo de sus intereses vitales que conciernen a su soberanía? Las medidas de reacción emprendidas por China son razonables, ventajosas y mesuradas. Gracias a ellas, China se ubica en el punto dominante de la moralidad y el derecho internacionales, ganándose la comprensión y el apoyo de la comunidad internacional y siendo capaz de resistir la prueba de la historia.

China cumple estrictamente con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomaticas y la Convencion de Viena sobre Relaciones Consulares y protege según la ley los intereses de las organizaciones extranjeras en China, de forma que el personal de las empresas japonesas se encuentra también bien protegido en China. Son esporádicos los incidentes sucedidos, ante los cuales las autoridades competentes del país han conducido serias investigaciones para un posterior manejo acorde con la ley.

Japón, que violó gravemente la soberanía territorial de China, ahora le echa en cara a China por sentirse “amenazado” ¡Acaso hay justicia en el mundo! China nunca amenazó, no amenaza ni amenazará a otros países. Sin embargo, si se atreve a perjudicar nuestra soberanía territorial y pasar más allá de la línea roja trazada, China nunca permanecerá en la indiferencia con los brazos cruzados. Si Japón de verdad tiene miedo a ser “amenazado”, debe reflexionar seriamente sobre cómo detenerse ante el precipio y corregir de inmediato sus errores cometidos.

V

El Gobierno japonés anunció la “compra” de las Islas Diaoyu y de los islotes afiliados Nanxiao Dao y Beixiao Dao para aplicarlos la llamada “nacionalización” en severa violación de la soberanía territorial de China. Con las enérgicas medidas de reacción, China logró demostrar su posición soberana y los fundamentos jurísdicos en la cuestión de las Islas Diaoyu a la vez de desenmascarar que detrás de la farsa de la “compra de islas”, Japón tiene escondida la verdadera intención de traicionar el consenso y entendimiento alcanzados con China, negar flagrantemente los frutos del triunfo de la guerra mundial antifascista y desafiar el orden internacional de la postguerra.

China exhorta con toda vehemencia al Japón para que se encare con la grave situación de las relaciones bilaterales, reconozca la existencia de disputa soberana sobre las Islas Diaoyu, corrija el error de haber violado la soberanía de China y vuelva a la vía de las negociaciones para la solución de la cuestión de las Islas Diaoyu. El Gobierno chino se mantiene firme y acérrimo en su determinación y voluntad de defender la soberanía territorial del país. Que nadie confíe en poder salirse con la suya y dude de nuestra determinación.

Las Islas Diaoyu son de China. La verdad y la justicia se hallan con nosotros.

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