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Embajador Wang Gang concede entrevista a Somos Uruguay Revista
2020/06/26

El 26 de junio de 2020, el embajador Wang Gang concedió una entrevista a Somos Uruguay Revista. He aquí el texto íntegro.

 

Uruguay-China: una relación que crece y se consolida

 

El embajador de China en Uruguay, Wang Gang, aseguró que existe una enorme potencialidad de crecimiento en las relaciones económico-comerciales entre ambos países. Destacó las exportaciones de bienes, en particular los agropecuarios, que colocan actualmente a China como el principal socio comercial de Uruguay, y enfatizó sus expectativas de un fuerte crecimiento en el área de las inversiones y el turismo, en colaboración con países vecinos. Dijo a Somos Uruguay Revista que la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a la que Uruguay adhirió en el 2018, es un camino idóneo para un gran incremento del intercambio en todas las áreas. Reiteró que China está disponible a avanzar en un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, o con Uruguay en forma bilateral

¿Cómo evalúa China el estado de las relaciones diplomáticas y económico-comerciales con Uruguay?

Ambos países establecimos relaciones diplomáticas en 1988. En el 2016, en ocasión de la visita del presidente Tabaré Vázquez a China, establecimos una asociación estratégica, y en el 2018 Uruguay se convirtió en el primer país del Mercosur en firmar un memorándum de entendimiento con la parte china para adherirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Durante muchos años China se ha mantenido como el mayor socio comercial y el mayor mercado, y también el mayor cooperante de Uruguay. De acuerdo con las estadísticas chinas, el comercio bilateral en el 2019 fue de unos 5.000 millones de dólares, 40 veces más que en 1988. Uruguay gozó de un superávit de 1.000 millones. Esto obedece principalmente a la colocación de los productos agropecuarios uruguayos, en especial la carne bovina.

China es un gran país agropecuario, y Uruguay es también una potencia, tanto en producción como en exportaciones, por lo que estamos convencidos de que en este rubro todavía tenemos grandes potencialidades y amplias perspectivas. Por ejemplo, hace poco más de un mes se embarcaron desde aquí 7.000 terneras y vaquillonas Holando en pie, un negocio que no se hacía desde hacía cinco años.

El pasado 26 de marzo tuve la oportunidad de reunirme con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, ingeniero agrónomo Carlos María Uriarte, e intercambiamos opiniones sobre el mayor desarrollo de nuestras relaciones agropecuarias, porque estas constituyen una parte importante de nuestra cooperación económico-comercial y han logrado un gran desarrollo en los últimos años.

Por ejemplo, en los últimos cinco años todos los ministros de Ganadería de Uruguay visitaron China cada año, y esto es un hecho sin precedentes tanto para el Ministerio de Ganadería uruguayo como un caso único para los titulares de las diferentes carteras, lo cual da muestra de la importancia de la cooperación agropecuaria en nuestras relaciones bilaterales y el interés que les atribuye la parte uruguaya. Por nuestra parte hubo dos viceministros de Agricultura que visitaron Uruguay en el 2018 y 2019.

En octubre del 2016, durante la visita presidencial, ambas parte firmamos un plan quinquenal de cooperación agropecuaria, que es una orientación, un norte para estas relaciones bilaterales.

En segundo lugar, también cabe destacar el avance de nuestra cooperación tecnológica en el área de la soja. En el año 2006 la Academia de Ciencias Agrarias de China firmó un acuerdo de cooperación con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria de Uruguay, y a partir de allí hemos logrado un gran desarrollo y cooperación, por ejemplo, en la mejora genética de la soja, el intercambio de recursos de germoplasma de soja, la construcción de un laboratorio conjunto, así como en la capacitación de personal profesional al respecto, aspectos que lograron grandes resultados.

En marzo del 2019, durante la visita a Uruguay de nuestro vice primer ministro, Hu Chunhua, firmamos un referéndum de cooperación tecnológica de recursos de germoplasma de soja para consumo humano, especificando la orientación y las prioridades al respecto.

En el año 2019 Uruguay exportó a China 1,37 millones de toneladas de soja, que significaron un 85,6 por ciento de las exportaciones totales de la soja uruguaya.

China sigue siendo el principal mercado de los productos agropecuarios uruguayos. En el 2019 importó 2.150 millones de dólares en productos agropecuarios uruguayos, significando un incremento de 21,9 por ciento en comparación con el año 2015. De estas importaciones, 1.310 millones de dólares fueron por productos ganaderos y 817 millones fueron por la soja, y 18,73 millones de dólares fueron para los productos acuáticos, pescado, camarones, etcétera.

¿Percibe usted que hay condiciones para una profundización de esta cooperación en el rubro agropecuario, para un mayor desarrollo del intercambio?

En cuanto a la futura cooperación agropecuaria creemos que tiene grandes potencialidades, porque nuestras economías son muy complementarias, y estamos dispuestos a unir nuestros esfuerzos junto a los de Uruguay para lograr un desarrollo más profundo.

En primer lugar, hay que consolidar aún más nuestros mecanismos de cooperación, porque entre ambos países tenemos varios; el más importante es el Comité Conjunto de Cooperación Agrícola, a nivel ministerial; y propusimos a Uruguay —cuando me reuní con el ministro— que se celebre este año, cuando pase la pandemia, o el año próximo, en China, la tercera reunión de este comité, a la cual estará invitado el ministro Uriarte, que todavía no conoce el país. Existen además otros mecanismos como el comité conjunto en materia de granos, el grupo de trabajo conjunto sobre cooperación forestal, el Comité de Cooperación en Recursos Hídricos, el comité consultivo en temas sanitarios, fitosanitarios e inocuidad de los alimentos, etcétera.

El plan quinquenal firmado en el 2016 está por terminar, y estamos dispuestos a conversar con la parte uruguaya para preparar el próximo plan quinquenal.

Debemos profundizar aún más nuestra cooperación agropecuaria, porque China es desde hace años la segunda economía del mundo, representa un 18 por ciento del producto mundial y posee el mayor número de personas de renta media, unos 400 millones de personas, cuyo nivel de vida y de consumo se eleva constantemente; y los productos agropecuarios uruguayos, naturales, de alta calidad, con mucha seguridad y trazabilidad, gozan de buena fama en el mercado chino.

Tomemos como ejemplo la carne uruguaya, que es uno de los principales productos de exportación; China es el mayor mercado a nivel mundial de consumo y de importación de la carne, y durante los últimos años hemos adoptado una política alentando más importaciones de la carne, acelerando además los trámites de acceso al mercado chino. Actualmente unas 1.626 empresas de 40 países están compitiendo en el mercado chino de la carne.

En el año 2019 China importó 5,5 millones de toneladas de carne, significando un incremento del 50 por ciento, y ocupando 20 por ciento del comercio cárnico a nivel global. Las importaciones de carne bovina fueron de 1,7 millones de toneladas, un incremento del 59 por ciento, entre las cuales se importaron 312.000 toneladas de Uruguay, ocupando un 18,35 por ciento del total de las importaciones de carne bovina de China, y también un 66,38 por ciento de la totalidad de las exportaciones de carne bovina de Uruguay el año pasado; o sea, unas 476.000 toneladas.

Como la demanda y el consumo de la carne bovina en China es muy fuerte, y existen muchos proveedores que quieren entrar en el mercado chino, y hay mucha competencia, creemos que Uruguay ya está en una posición muy ventajosa; y gozando de una fama creciente en el mercado chino, estamos convencidos de que la exportación de la carne uruguaya, especialmente la bovina, tiene una gran potencialidad en el mercado chino y un gran futuro.

Ya llevo dos años en Uruguay, y he podido contemplar que este país realmente goza de un ambiente natural y de recursos naturales privilegiados. Todo el país es una llanura suavemente ondulada, no existen ni desiertos ni volcanes, tampoco hay tsunamis o huracanes; o sea, condiciones muy buenas para el ganado. También las condiciones climáticas son excelentes; aunque hay sequías, no se pueden comparar con las de otros países, como China.

Dicen que Uruguay tiene capacidad para producir alimentos para una población 10 veces mayor a la que tiene, para entre 35 y 50 millones de personas. Esto quiere decir que la producción agropecuaria uruguaya tiene todavía grandes potencialidades que no han sido explotadas.

Muchas empresas chinas, incluso muchas privadas, tienen mucho interés en invertir en Uruguay en ganado, en frigoríficos, en tambos, en viñedos, en bodegas, etcétera, y esperamos que Uruguay pueda tener con el nuevo gobierno nuevas políticas, mayores políticas, que promuevan estas inversiones, para captar inversiones chinas en proyectos agropecuarios, para expandir la capacidad productiva y aumentar las exportaciones a China.

Como se sabe, China es el país con mayor población del mundo, con 1.400 millones de habitantes, o sea que es un mercado prácticamente infinito, y Uruguay no tendría problemas para exportar a China; cuanto más, mejor. También podemos desarrollar proyectos de inversión de ganar-ganar, tanto en cultivo de plantaciones agrícolas como en producción ganadera o en agroindustrias.

También quiero poner énfasis en el tema de los lácteos. En el 2019 los lácteos experimentaron un gran avance en sus exportaciones a China, porque antes no eran muchos. China superó ese año a Brasil, convirtiéndose en el tercer mercado de Conaprole, y creemos que tiene todavía grandes potencialidades.

China es el mayor país a nivel global en comercio de bienes; sin embargo, el comercio bilateral con Uruguay apenas ocupaba una parte ínfima, 1/900 del comercio chino a nivel mundial. A pesar de que somos el primer socio comercial y el mayor mercado, creemos que todavía hay grandes potencialidades.

China es el principal socio comercial; Uruguay exporta hacia ese destino gran parte de su producción, en particular en el terreno agropecuario. No hay, sin embargo, hasta el momento un gran desarrollo de las inversiones chinas en nuestro país, al menos no en la dimensión que están teniendo en otros países de mediano o bajo desarrollo. ¿Ve posible un impulso de las inversiones en un futuro próximo?

En cuanto a inversiones, es un tema muy importante en las relaciones bilaterales, y un punto débil en nuestras relaciones, porque China es hoy por hoy uno de los principales inversores del mundo; y sin embargo, las inversiones en Uruguay, sobre todo en comparación con otros países de la región, son muy pocas.

En el 2018 firmamos un acuerdo de cooperación por el cual Uruguay se adhirió a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y creemos que en este marco, con el nuevo gobierno uruguayo, podríamos explorar la posibilidad de atraer mayores inversiones chinas en Uruguay, porque —como todos saben— inversión es sinónimo de empleo, y el empleo trae bienestar social.

Cabe destacar que las inversiones foráneas jugaron un papel importantísimo en el desarrollo de la economía china, sobre todo después de nuestra reforma y apertura; generaron mucho empleo, trajeron mucha tecnología y ayudaron mucho al despegue de la economía china.

El nuevo gobierno uruguayo está asignando mucha importancia a la captación de inversiones extranjeras para generar empleo y lograr un mayor bienestar del pueblo uruguayo. Como nuestras relaciones han entrado en una nueva era con el nuevo gobierno, esperamos que las inversiones chinas puedan jugar un papel más importante en el ulterior desarrollo de nuestras relaciones económico-comerciales.

Uruguay es un país pequeño comparativamente, con poca población, y un mercado también relativamente pequeño. Estos son factores que no son muy buenos para captar inversiones. Sin embargo, siempre hay oportunidades.

Por ejemplo, hay una empresa privada china, Shandong Baoma, que durante los últimos años ha estado tratando de invertir en Uruguay, en un proyecto pesquero. Su dueño ha venido muchas veces a estudiar el proyecto, es una inversión de 210 millones de dólares, bastante grande en relación con lo que tenemos actualmente entre ambos países, un proyecto que prevé construir un espigón, un muelle, algunos frigoríficos, un mercado de productos pesqueros.

Sin embargo, este proyecto ha tropezado con muchos obstáculos, mucha oposición. Hubo un invierno —no recuerdo si el año pasado o en el 2018— en que un importante diario local sacaba un artículo por semana durante casi dos meses, oponiéndose férreamente a este proyecto.

Uruguay tiene un medioambiente privilegiado y el pueblo uruguayo le atribuye mucha importancia a su protección, y lo comprendemos. Todo proyecto industrial necesita un estudio de impacto ambiental. Uruguay ha tenido otros proyectos de inversión industrial extranjeros mucho mayores que este, por lo que esperamos que con el nuevo gobierno se pueda retomar el proyecto y podamos fortalecer aún más nuestro intercambio de opiniones, y esperamos que la parte uruguaya nos pueda brindar facilidades en el usufructo de terrenos, en tributación y en las políticas de financiamiento y de inversiones.

A pesar de los tropiezos en sus inversiones en Uruguay, este grupo de Shandong abriga un gran sentimiento de amistad hacia el pueblo uruguayo. Últimamente hizo una donación de insumos médicos para ayudar al pueblo uruguayo a combatir la pandemia.

¿Qué perspectivas tiene el turismo desde China?

China es actualmente el mayor emisor de turistas a nivel global. El año pasado llegaron a 155 millones los chinos que salieron del país como turistas, y su consumo per cápita es también el número uno del mundo. Sin embargo, a Uruguay han venido muy pocos; el año pasado apenas fueron algunos miles. La mayoría entró por Colonia, vino de Buenos Aires. Creemos que es un gran mercado, y el turismo es un rubro muy importante —también para Uruguay— de inversiones para captar divisas para la economía.

Creemos que promover a Uruguay solo es difícil, sobre todo en cuanto a las conexiones aéreas; tienen que venir por Argentina, por Brasil, por Chile; no hay muchos vuelos directos a Uruguay. En el mercado del turismo hay que jugar juntos, con Brasil, con Argentina y con Chile por la Antártida. Si se formara un paquete conjunto para atraer a los turistas chinos, creo que valdría la pena explorarlo, porque es realmente un gran mercado.

Uruguay podría, junto con Chile, lanzar un paquete para promover la Antártida, porque este turismo de alta gama actualmente en China es un mercado, aunque incipiente, pero con gran futuro; está viniendo mucha gente.

Uruguay lanzó algunas medidas para favorecer el turismo chino, como, por ejemplo, desde el 2017 Uruguay ha venido implementando una política de exención de visas a los ciudadanos chinos que tengan visa de Estados Unidos, Canadá, Unión Europea o Reino Unido. En julio del 2018 entró en vigor un acuerdo de visas con múltiples entradas, con vigencia por 10 años, para hombres de negocios de ambos países.

Las hipótesis de un mayor desarrollo en las relaciones económico-comerciales están muy relacionadas al tema arancelario, y esto nos lleva a plantearnos la posibilidad de avanzar en la firma de un tratado de libre comercio. ¿Ve posibilidades reales? ¿China mantiene su disponibilidad?

El tratado de libre comercio (TLC) fue una iniciativa del presidente Vázquez durante su visita de Estado a China, en octubre del 2016, que China acogió con buenos ojos, porque —como es sabido— estamos a favor del libre comercio, del multilateralismo, y de que todo TLC es ventajoso, es propicio para acuerdos de mutuo beneficio, de ganar-ganar entre los países.

Hemos firmado TLC con muchos países, como con los competidores de Uruguay: Australia, Nueva Zelanda; y luego de la firma todos incrementaron notablemente sus exportaciones a China, sobre todo los países que venden materias primas, productos agropecuarios como carne, lana y lácteos, que es el caso de Nueva Zelanda y Australia, que son importantes proveedores de estos productos a China.

A Uruguay, que es también un gran proveedor de estos productos, le favorecería mucho un TLC, porque China es un gran mercado, un gran importador. Con un eventual TLC Uruguay podría vender mucho más a China sin arancel o con arancel mucho más bajo.

En diciembre pasado pude visitar Paysandú, y una planta que está exportando naranjas y arándanos. Según nos comentaron, tienen arándanos de gran calidad en comparación con otros países de la región, como Chile y Perú. Sin embargo, como no hay un TLC, tienen que pagar aranceles bastante altos y no pueden competir con otros países que sí lo tienen y entran al mercado chino sin arancel.

Actualmente Uruguay no puede competir con Nueva Zelanda y Australia; estos están mucho más cerca, por lo que pagan menos flete, y con el TLC entran libremente al mercado chino.

China vería con buenos ojos tanto un TLC bilateral con Uruguay como un TLC con el Mercosur. Sin embargo, como Uruguay es parte del Mercosur y este tiene sus restricciones a firmar TLC con otros países, entendemos que no es un tema bilateral entre China y Uruguay. Por nuestra parte lo vemos con buenos ojos, y creemos que la pelota está en la cancha de Uruguay y del Mercosur.

¿Qué oportunidades le crea a Uruguay su participación en la Iniciativa de la Franja y la Ruta?

El 20 de agosto de 2018, el Canciller Nin Novoa firmó en Beijing un memorándum de entendimiento por el cual Uruguay se incorpora a la Franja y la Ruta, convirtiéndose en el primer país del Mercosur en firmar tal documento de cooperación con China, lo cual refleja plenamente la visión estratégica del Uruguay en sus relaciones con China, por lo que expresamos nuestro alto aprecio. Creemos que es una gran oportunidad, porque China es uno de los mayores inversores en el mundo y también tiene una gran capacidad tanto en construcción de infraestructura como en financiamiento.

La Ruta de la Seda comenzó en la antigua China, conectando los continentes de Asia, Europa y África. En sus primeros días, transportaba principalmente seda y porcelana china. Más tarde, se convirtió gradualmente en la principal vía para los intercambios Este-Oeste. En 1877, el geógrafo y geólogo alemán Ferdinand von Richthofen acuñó por primera vez este término. Por el modo de transporte, la Ruta de la Seda se divide principalmente en la ruta terrestre y la marítima, intersección de las antiguas civilizaciones occidentales y orientales.

En septiembre y octubre de 2013, durante su visita a países del Asia Central y el Sudeste Asiático, el presidente de China Xi Jinping lanzó la importante iniciativa de la construcción de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, la cual recibió gran eco de la comunidad internacional. La población total a lo largo de la Franja y la Ruta es de aproximadamente 4,400 millones, y su PIB, cerca de 21 billones de dólares, representando el 63% y el 29% del mundo respectivamente. La construcción conjunta de la Franja y la Ruta se ajusta a la multipolarización mundial y la globalización económica, defiende el sistema global del libre comercio y la economía mundial abierta, para crear un marco abierto, equilibrado e inclusivo de la cooperación económica, está en línea con los intereses comunes de la comunidad internacional, destacando la búsqueda del bienestar de la sociedad humana, es una activa exploración de un nuevo modelo de cooperación internacional y gobernanza global, que ha agregado nuevas energías positivas a la paz y el desarrollo mundiales.

La Franja y la Ruta aboga por la deliberación en común, la construcción conjunta y el codisfrute, y se adhiere a los principios de apertura y cooperación, armonía e inclusión, operación de mercado, beneficio mutuo y el ganar-ganar. Se esfuerza por hacer realidad la coordinación de las políticas, la conexión de las infraestructuras, la fluidificación del comercio, la conectividad financiera y la comprensión mutua entre los pueblos, con el fin de crear nuevas plataformas de cooperación internacional e inyectar nuevas fuerzas motrices al desarrollo conjunto. En el 2016, la 71ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución que incorporó a la Franja y la Ruta. La II Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del Foro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y China, que se celebró en Santiago de Chile en enero de 2018, también publicó una Declaración Especial sobre La Franja y la Ruta. Muchos países de la región consideran a la Franja y la Ruta como una gran iniciativa y han manifestado su gran interés en ser parte de ella. Comparten la idea de que la construcción conjunta de la Franja y la Ruta ofrecerá nuevas concepciones, vitalidades y perspectivas a la Asociación de Cooperación Integral CELAC-China.

En abril de 2019, el Segundo Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional se celebró en Beijing. Los invitados de más de 150 países se reunieron para discutir temas de vital importancia sobre la construcción y cooperación de la Franja y la Ruta. La Franja y la Ruta es propuesta de China, pero no constituye el "solo" de China, sino una "sinfonía" con participación de todos los países y un importante producto público internacional en beneficio de todo el mundo.

Un proverbio chino reza: La amistad perdura sólo cuando se basa en la sinceridad. El espíritu de la Ruta de la Seda, con la paz, cooperación, apertura, inclusividad, aprendizaje y beneficio mutuo y el ganar-ganar como su núcleo, es un gran patrimonio de la civilización humana. Los países de América Latina y el Caribe forman parte de la extensión natural de la Ruta de la Seda Marítima. Uruguay fue pionero en la región en apoyar la iniciativa de la Franja y la Ruta, convirtiéndose en el primer país del Mercosur en firmar un memorándum de entendimiento sobre la construcción conjunta de la Franja y la Ruta con la parte china, justamente en el 30° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países, hecho que muestra la concienciación estratégica y el espíritu emprendedor del Uruguay para profundizar integralmente su relación con China. Tenemos plena convicción de que, con las atenciones personales y orientaciones estratégicas de ambos mandatarios, la Asociación Estratégica entre China y Uruguay logrará el empalme estratégico de desarrollo bajo el marco de cooperación internacional de la Franja y la Ruta, la cooperación pragmática en todos los ámbitos y el intercambio cultural rendirán aún más frutos y ofrecerán nuevas oportunidades para el desarrollo de ambos países en beneficio de ambos pueblos.

Últimamente Uruguay se incorporó al Banco de Inversiones e Infraestructuras de Asia, un importante banco que tiene su sede en Beijing. Uruguay fue el segundo país de América Latina en incorporarse oficialmente, después de Ecuador.

En el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta hay más políticas privilegiadas, hay más políticas de inversión, y también hay muchos proyectos que podrán acceder a facilidades de financiamiento. Unas empresas chinas bastante importantes, estatales también, se presentaron en las licitaciones para el Ferrocarril Central; sin embargo, ninguna fue elegida; en realidad, por culpa de las empresas chinas, porque no pudieron terminar con sus procedimientos, trámites internos. Pero todavía hay oportunidades, inclusive hay proyectos dentro del proyecto del ferrocarril en los cuales se puede trabajar aún más, y las empresas chinas seguramente estarán interesadas.

Estaba también hace algunos años el proyecto de puerto de aguas profundas. Parece que alguna gente aún está interesada en impulsarlo. Y en carreteras, en telecomunicaciones, en ferrocarriles, puertos, o en las inversiones que mencionaba en frigoríficos, en inversiones agropecuarias, en tambos, todo esto se podría incluir en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Es un marco que alienta y promueve la interconectividad, tanto material como en internet; por ejemplo, Huawei, 5G; todo esto está incluido en la iniciativa, es una canasta de la que todos podemos sacar ventaja.

China está recuperando el ritmo habitual de funcionamiento de su sociedad y su economía tras haber sufrido un fuerte impacto por la pandemia del COVID-19. ¿Cree usted que la economía y el intercambio comercial chino tendrán un impacto significativo?

En cuanto a la pandemia y sus impactos a la economía china, queremos destacar que China es el mayor productor manufacturero del mundo, la llaman “la fábrica del mundo” y es un importante eslabón en las cadenas de producción y de abastecimiento a nivel global. Los impactos de la pandemia a la economía china deben ser parciales y temporales, pasajeros.

La economía china es muy resiliente y su característica y su inercia de consumo es enorme, no va a sufrir grandes cambios, por lo que creemos que esto no va a impactar mucho en las exportaciones uruguayas, en particular en las agropecuarias. De hecho, ya en el primer trimestre se ha experimentado un gran repunte en las exportaciones de carne a China, que sufrieron algún revés a finales del año pasado.

¿Puede ser un obstáculo la situación internacional, la pandemia y los enfrentamientos políticos entre los mayores países, para el desarrollo de las relaciones económico-comerciales entre Uruguay y China?

La pandemia va a pasar, y debemos fortalecer el multilateralismo, la cooperación; no deberían intervenir los enfrentamientos políticos en las relaciones económico-comerciales. Creemos que no va a influir en el desarrollo de las relaciones económico-comerciales, principalmente luego de que el gobierno uruguayo diera mucha importancia a las inversiones, sobre todo a las inversiones chinas, y especialmente en el proyecto pesquero del que hablamos.

Parece que el nuevo gobierno ha retomado el interés en el desarrollo de este proyecto, y esperamos que ambas partes podamos tener una comunicación más fluida, más constructiva, para explorar esta posibilidad. Porque para Uruguay es una inversión grande, y para China tampoco es una inversión pequeña; y esta inversión no es del Estado chino, es privada. El gobierno lo que hace en este caso es alentar a que se pueda desarrollar, y garantizar el marco jurídico y económico a nivel de gobierno. Creemos que es un proyecto que se puede retomar y una posibilidad que ambas partes podemos estudiar, porque generará bastante empleo, que para Uruguay es también muy importante. El tema ambiental, el usufructo del terreno, todo se puede estudiar.

Llevo dos años acá, y muchos amigos uruguayos me dicen que Uruguay tiene dos embajadores en China; uno es Fernando Lugris, que está en Beijing, y el otro en Montevideo; porque estamos ambos enfrascados en promover las inversiones chinas en Uruguay y las exportaciones uruguayas a China, y también en fomentar el turismo chino a Uruguay.

 

Solidaridad y cooperación para vencer la pandemia

 

El mundo está afrontando el impacto causado por el COVID-19. ¿Cómo se han desarrollado las relaciones entre China y Uruguay durante estos últimos meses, en el marco de la pandemia?

Antes que nada, permítame expresar mi solidaridad al pueblo uruguayo en este momento difícil que está atravesando por la pandemia del COVID-19, y mis felicitaciones al gobierno uruguayo por el gran manejo de la crisis y a la población por su gran comportamiento. Como dicen ustedes, los uruguayos, en las difíciles se conocen a los amigos. Uruguay fue uno de los primeros países en hacer donaciones a China cuando surgió la epidemia y, como socio estratégico, China también siente la pandemia en Uruguay como si fuera en carne propia, y ha tenido el gusto de aportar su granito de arena en estos momentos difíciles.

Tras el brote de la pandemia en Uruguay, me reuní respectivamente con el presidente Luis Lacalle Pou, el canciller Ernesto Talvi y el ministro Carlos María Uriarte para transmitirles la solidaridad del gobierno y pueblo chinos. Hace poco celebramos una videoconferencia entre especialistas de China y Uruguay para intercambiar experiencias. El gobierno central y los gobiernos departamentales de China, así como nuestras empresas estatales y privadas, han entregado algunas donaciones de insumos médicos para apoyar en el combate al COVID-19. Los números van cambiando día a día, hasta la fecha estas donaciones han sumado 900.400 mascarillas de todo tipo, 8.200 trajes herméticos, 3.120 gafas protectoras, 21.200 kits de diagnóstico, 1.000 guantes, 1.000 cubiertas de zapatos descartables, 530 termómetros, una cámara térmica para uso sanitario donada por Huawei, que se ha instalado en el aeropuerto de Carrasco, 5 respiradores y 20 cajas de té medicinal.

Estoy convencido de que el pueblo uruguayo sabrá conquistar la victoria final en la lucha contra el COVID-19. El virus no conoce fronteras y para ganar la batalla la comunidad internacional debe dar una respuesta colectiva, y la solidaridad es la única opción acertada para vencer a este enemigo común.

Los seres humanos necesitan la confianza en lugar del pánico, la unidad en lugar de la división, y la cooperación en lugar de la elusión de responsabilidades.

El origen del virus es un tema científico, y debe ser tratado por los científicos con toda la seriedad del caso. El hecho de que China haya reportado primero no significa que el origen del virus esté allí.

Creemos que esto pasará y, con solidaridad y cooperación internacional, la humanidad será capaz de resistir la prueba del COVID-19; y una vez superado el brote, China y Uruguay estaremos unidos por una amistad más sólida, una cooperación más firme y una conciencia más arraigada del futuro compartido para, consecuentemente, dar pasos más resueltos hacia la comunidad de futuro compartido de toda la humanidad.

 

Un rico y provechoso intercambio cultural

 

¿Cuál es el estado actual de las relaciones chino-uruguayas en el terreno cultural?

En el terreno cultural es muy importante, principalmente en el marco de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Cuando establecimos relaciones diplomáticas, en 1988, ya habíamos firmado un plan de intercambio cultural que se va renovando cada varios años. En el 2018 firmamos un memorándum de entendimiento para el establecimiento de un centro cultural chino en Uruguay, porque ya tenemos acá el Instituto Confucio, que se estableció a fines del 2017. Durante los últimos años el intercambio ha sido muy intenso, muy fluido; por la parte china han venido muchos conjuntos artísticos, de muchas provincias también, y todos los años hay celebraciones del año nuevo chino, por ejemplo.

Por la parte uruguaya también hubo participación activa; por ejemplo, en los festivales latinoamericanos, en el intercambio cultural entre China y América Latina, que se celebraron en los pasados años en China.

En cuanto al tema de la educación, China ofrece anualmente a Uruguay 20 becas, y establecimos en el 2018 el primer Centro de Estudios Uruguayos en la Universidad Jiaotong de Beijing. Esperamos, es un deseo, que se pueda establecer también un centro de estudios chinos en Uruguay.

Tenemos también un acuerdo de cooperación en la parte científico-tecnológica, que se firmó en 1993. Hemos celebrado muchos convenios de cooperación, y tenemos un mecanismo de comisión mixta de cooperación científico tecnológica entre ambas partes. La última reunión se celebró en el 2019, en ocasión de la visita de la ministra María Julia Muñoz a Pekín.

Además son importantes las relaciones entre los departamentos, y ha habido múltiples intercambios; por ejemplo, en estos últimos meses, a raíz de la pandemia, ha habido muchos intercambios solidarios recíprocos, que son reflejo de la profunda amistad entre los pueblos.

Tenemos actualmente nueve hermanamientos entre provincias o departamentos. Uno es el de mi provincia natal, Shanxi, con Canelones; Montevideo está hermanado con la ciudad de Qingdao, de donde viene el Instituto Confucio; el departamento de Florida está hermanado con la provincia de Liaoning; la ciudad de Florida con Shenyang, Fray Bentos con la ciudad de Suzhou, Rocha con Hainan; San José con Chongqing, ciudad directamente subordinada al gobierno central y con estatus de provincia; y Paysandú se hermanó con la región autónoma de Guangxi.

Por último, señalamos el acuerdo de cooperación que existe entre el Congreso de Intendentes y la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero.

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